Empresa obliga a periodista a disculparse y lo compromete “a no afectar su imagen”

Empresa obliga a periodista a disculparse y lo compromete “a no afectar su imagen”



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El 27 de abril de 2015 se hizo pública una carta mediante la cual, el periodista Gonzalo Rosero, director de las radios Exa FM y Democracia AM de Quito, pidió disculpas a la empresa constructora Odebretch y se comprometió a no imputar a la empresa ni a sus funcionarios “en ningún tipo de hechos y/o actos que afecten su imagen, honra e integridad moral” a cambio de que esta desista de una denuncia que presentó ante la Superintendencia de la Información y Comunicación (Supercom), por supuestas violaciones a la Ley Orgánica de Comunicación (LOC), tras comentarios vertidos acerca de la licitación para la construcción del Metro de Quito.

En la carta -que fue publicada por el diario estatal El Telégrafo y que reposa en la Notaría 30 de Quito- Rosero suscribió lo siguiente: “Con este oficio presento a usted mi pedido de expresas y públicas disculpas por la forma en que en las audiciones del 11 de marzo, 8 y 15 de abril de 2015 en mi programa de Radio Democracia vertí indebidas y falsas denuncias en contra de su representada (…) de la forma más comedida el desistimiento de tal denuncia, bajo mi compromiso moral y legal de que en el futuro no comprometeré ni imputaré a Constructora Norberto Odebrecht S.A. ni a ninguno de sus funcionarios en ningún tipo de hechos y/o actos que afecten su imagen, honra e integridad moral, lo que también garantizo en nombre de los periodistas de Radio Democracia”.

Sin embargo, el 28 de abril, Álvaro Rosero, hijo del periodista y presidente de la emisora Exa Democracia aclaró públicamente en los micrófonos de la radio que “Gonzalo Rosero jamás acudió a ninguna notaría para entregar este documento, ni reconocer firmas, jamás, ese documento lo firmó en su casa una tarde y a través de nuestro abogado fue entregado a la Odebretch”.

En ese sentido aseguró que “Odebrecht aceptó desistir de su demanda, pero solicitó un compromiso, de que en el futuro los temas que los involucren serían tratados con previa contrastación con sus funcionarios, ese compromiso lo requirieron en una carta, una carta redactada por ellos, a la que nunca tuvimos posibilidades de alterarle ni una coma, en contra de la voluntad de Gonzalo Rosero, el medio de comunicación solicitó que se firmara contando con un compromiso implícito de que se convertiría en un documento privado, documento que sería usado en caso de que nosotros no cumpliéramos con el compromiso que adquiríamos”.

Rosero también añadió que Odebrecht no cumplió con su palabra y que esta entregó una copia de la carta a la Supercom como parte del proceso y del argumento del desistimiento, y que la entidad, tras dar por terminada la causa “de una manera muy ágil y altamente sospechosa esta carta llega a poder del diario público El Telégrafo, y el día de ayer es publicada, en un generosísimo espacio, más de media página…”, apuntó.

El directivo de la emisora denunció que la radio ha venido siendo víctima de un hostigamiento por parte de la Supercom y justificó el arreglo con la empresa porque no confían en la imparcialidad de su titular, Carlos Ochoa. También pidió a los oyentes estar alertas, puesto que dentro de pocas semanas se hará el concurso de frecuencias.

La denuncia de Odebrecht contra Rosero fue presentada, según el medio estatal, el pasado 13 de abril por supuestas violaciones a los artículos 23, 25 y 26 de la LOC referentes al derecho a la rectificación, a la posición de los medios sobre asuntos judiciales y al linchamiento mediático tras comentarios vertidos acerca de la licitación para la construcción del Metro de Quito .

A criterio de la empresa, “se evidencia que (el periodista) jamás contrastó la información difundida; no se respetó el derecho de protección que garantiza la presunción de inocencia de toda persona mientras no se declare su responsabilidad mediante sentencia ejecutoriada; difundió información descontextualizada e imprecisa; y, tiene la intención de “engañar” a la opinión pública al pretender concebir la idea de que la oferta del consorcio del cual forma parte Odebrecht para la construcción del Metro no es la mejor y que, supuestamente, la compañía habría inferido en la voluntad no solo del Alcalde sino en los organismos multilaterales…”.

Company forces journalist to apologize and requires him to refrain from “affecting its image” through a notarized document

A letter in which journalist Gonzalo Rosero, director of radio stations Exa FM and Democracia AM of Quito, apologized to construction company Odebretch and promised to refrain from accusing the company or its employees “of any actions and/or deeds that affect their image, honor and moral integrity” in exchange for the withdrawal of a complaint against him filed with the Superintendency of Information and Communication (Supercom), for alleged violations of the Organic Communication Law (LOC), after remarks         were made about the tender for the construction of Quito’s Metro, was made public on 27 April 2015.

In the letter – which was published by the State-run newspaper El Telégrafo and can be found in Quito’s 30 Notary – Rosero declared: “In this letter I present to you my request for express and public apologies for the way in which on 11 March, 8 and 15 April 2015, during my radio program on Radio Democracia I voiced undue and false allegations against your client ( …) in the most solicitous manner the relinquishment of such allegation, my moral and legal commitment to refrain in the future from implicating or accusing Constructora Norberto Odebrecht S.A. or any of its employees of any actions or deeds that may affect their image, honor and moral integrity, which I also guarantee in the name of the journalists of Radio Democracia”.

However, on 28 April, Álvaro Rosero, son of the journalist and president of Radio Exa Democracia, stated publicly through the radio station’s microphones that “Gonzalo Rosero never went to a notary to deliver this document or to acknowledge signatures, never, he signed this document at home one evening and it was delivered to Odebretch through our attorney”.

He stated that “Odebrecht agreed to withdraw its complaint but requested a commitment that in the future any issues that involved it would be dealt with by previously corroborating the information with its employees, they wanted that commitment in writing, it was a letter written by them, which we could not change at all, against the wishes of Gonzalo Rosero, the station requested that it should be signed under the implicit understanding that it would become a private document, a document that would be used if we failed to comply with the commitment we had entered into”.

Rosero added that Odebrecht did not keep its word and gave a copy of the letter to Supercom as part of the process and the argument for withdrawal, and that once the lawsuit was terminated, “in a very agile and highly suspicious manner this letter reached the newspaper El Telégrafo, and yesterday it was published in a very large space, more than half a page… “.

The radio station’s director claimed that the media outlet has been the victim of harassment by Supercom and justified the arrangement with the company saying that they do not trust the impartiality of superintendent Carlos Ochoa. He also asked his listeners to be on the alert, because the bid for frequencies will take place in a few weeks.

Odebrecht’s complaint against Rosero was filed, according to the State-run media outlet, on 13 April for alleged violations of Articles 23, 25 and 26 of the LOC, concerning the right to rectification, the position of the media on judicial matters and the company’s lynching by the media after remarks were made about the tender for the construction of Quito’s Metro.

According to the company, “it is evident that (the journalist) never corroborated the information broadcasted; he did not respect the right to protection guaranteed by the presumption of innocence of every individual while his responsibility is not determined by a final judgment; he broadcasted out of context and inaccurate information; and he intended to “fool” the public by trying to fabricate the idea that the offer presented by the consortium that Odebrecht is part of for the construction of the Metro was not the best and that, allegedly, the company influenced not just the mayor’s will but also multilateral organizations…”.

 

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